¿EL APRENDIZAJE ES ALGO TAN TRIVIAL, QUE SE MIDE CON SIMPLES PREGUNTAS?
Durante muchos años, con diversa metodología se ha tratado, siempre de encontrar el: cómo se aprende. Algunos investigadores manifiestan que se requiere un sujeto cognoscente (individuo que manifiesta el interés por aprender de acuerdo a una necesidad) y un objeto cognoscible (objeto real que manifiesta características definidas). Entre ambos es posible que se manifieste, como resultado el conocimiento.
En un sencillo ejemplo: sí presentamos a los alumnos una planta con su respectiva maseta, y preguntamos que nos expliquen que observan, nos explicarán cosas diferentes; algunos observarán la planta y sus hojas, otros su raíz, otros más su tierra etc.
Con este ejemplo se manifiesta que el conocimiento corresponde a intereses y motivaciones, acordes a una realidad, que es la planta y su maseta y la actividad que se genera en ella. En cuanto a esta última corresponde el conocimiento previo que tiene el individuo en base al contexto en el que se desarrolla.
Esta capacidad analítica se manifiesta cuando puede definir con argumentos sus observaciones con el uso del discurso, que es un elemento importante en la explicación de hechos, así como en la comunicación constante con el cual se fomenta la formación valoral.
Al hablar de conocimiento en estos tiempos estamos asociando una serie de ingredientes como: la actitud, habilidad, capacidad y entereza para conducirse e introducirse a un mundo social y laboral cada vez más complejo.
En el proceso de aprendizaje deberá ser competente tanto el que aprende como el que enseña; puesto que, no sólo el contenido es el punto clave del aprendizaje, sino la evolución de la persona como ente activo, de transformación.
Como docentes debemos saber que moldeamos seres humanos con capacidades, características, personalidad, intereses y necesidades diferentes.
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martes, 10 de noviembre de 2009
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